domingo, 6 de diciembre de 2015

La esclavitud de los deberes

«Estamos creando una extraña generación de personas fofas, carentes de cuerpo, asociales, estresadas, incapaces de disfrutar, con malos hábitos de salud y dominadas continuamente por un sentimiento de culpa, ese que sienten aquellos que creen que no dan la talla, que no hacen lo que deben, que no están a la altura de lo que se espera de ellos» 

POR ANDRÉS IBÁÑEZ - 04/12/2015 a las 21:06:39h. - Act. a las 21:08:50h.

Los deberes de los escolares han llegado a convertirse en uno de los grandes problemas de las familias de este siglo XXI. Se trata de una obsesión nacional que tiene ya proporciones de pandemia. Los alumnos de Primaria y Secundaria dedican entre seis y siete horas diarias (descontando las horas de comer de Primaria y la media hora de recreo) al colegio, pero al llegar a casa no tienen tiempo libre para jugar con sus amigos, divertirse, charlar con sus padres, leer, hacer deporte o, en general, dedicarse a sus distracciones, sean las que sean. De acuerdo con los asesores pedagógicos que recorren los colegios instruyendo a nuestros hijos en algo llamado «Técnicas de estudio», deberían dedicar un mínimo de dos horas diarias a repasar en casa lo visto en clase. Eso aparte de los deberes, que pueden ocupar de una a tres horas diarias. De modo que si el joven españolito está siete horas en el colegio y tiene que dedicar luego dos horas (¡como mínimo!) a estudiar y dos a hacer deberes, entonces ¿tiene una jornada laboral de once horas? Los que han inventado este horrendo sistema parecen tener una visión verdaderamente sórdida de la existencia. Creen que el ser humano ha venido a este mundo a sufrir y que merece ser castigado. Creen que la vida ha de ser una serie de obligaciones infinitamente tediosas, y que el placer y la diversión deben ser erradicados.

Los niños españoles no tienen tiempo para jugar con sus amigos ni tienen amigos con los que jugar. Cerca de mi casa está el maravilloso parque de Berlín: acérquese usted entre semana, una de esas tardes cálidas de principios de otoño que invitan a disfrutar del aire libre. Se encontrará las praderas y los campos de deporte vacíos. Sólo hay niños muy pequeños, adultos corriendo o sacando a pasear al perro y ciudadanos de la tercera edad. Los niños y adolescentes están todos en sus casas haciendo deberes. Algunos duermen poco por culpa de los deberes. Hay niños que hacen deberes hasta las once o las doce de la noche, quizá porque les cuesta más que a otros o porque administran mal su tiempo. Estamos creando una extraña generación de personas fofas, carentes de cuerpo, asociales, estresadas, incapaces de disfrutar, con malos hábitos de salud y dominadas continuamente por un sentimiento de culpa, ese que sienten aquellos que creen que no dan la talla, que no hacen lo que deben, que no están a la altura de lo que se espera de ellos. ¿Fofos y sin cuerpo?, me dirán ustedes. Pero ¿y la educación física? Lo cierto es que en los colegios la educación del cuerpo prácticamente ha desaparecido. La furia teórica y mental que asuela nuestro sistema educativo ha convertido la educación física en otra asignatura de pupitre, con exámenes escritos, apuntes y trabajos. Nada se libra de la estupidez rampante de los pedagogos.

Los deberes tienen el efecto de introducir el colegio dentro del hogar. Los profesores de nuestros hijos se convierten en personajes que nos obsesionan y llenan nuestras tardes y noches, nuestros fines de semana y nuestras vacaciones. Los sentimos sentados en el sofá a nuestro lado, picando de la cena, poniéndose delante del televisor, organizando nuestro tiempo, volviéndonos a todos locos con exigencias caprichosas y a menudo imposibles de cumplir. Durante las tardes de la semana, la familia no puede reunirse a charlar de esto o aquello, no digamos ya salir a dar un paseo o a ver una exposición o quedar con unos amigos para tomar algo. El tema de conversación, la actividad, el centro de la tarde es siempre el mismo, los deberes, los deberes, los deberes. A veces dan las once y media de la noche y los deberes no se han acabado. Muchos padres ayudan a sus hijos a hacerlos simplemente para lograr que la parte del día dedicada a las obligaciones termine de una vez. Y es que no sólo los niños españoles tienen deberes: sus padres, y en muchos casos sus abuelos, tienen deberes también.

2 comentarios:

Fernando dijo...

Lo primero decir que estoy de acuerdo en que las tareas se deben utilizar de forma racional y en muchos casos no es así, pero creo que en este artículo se están mezclando muchas cosas que hacen que el artículo pierda su sentido.
Por un lado se mezcla primaria y secundaria, todo en el mismo saco Estaremos de acuerdo que no es lo mismo hablar de un alumno de 8 años que de uno de 16, o de uno de 4 años que de uno de 18 ¿no?
Por otro lado, hay cosas inexactas o incluso erróneas. ¿Donde tienen 7h de clase diarias los alumnos? Creo que en España no, pero desde luego no es Segovia. Los alumnos tienen 25h/semana (5h/dia) en primaria y 30h/semana (7h/dia) en secundaria, incluidos los recreos. Un alumno de un centro público en Segovia (creo que hay un par de excepciones en toda la provincia) entra a las 9.00 al cole y sale a las 14.00. Si hablamos de institutos la cosa es un poco más variable, pero podemos decir que más o menos hablamos de entrada 8.00 salida 14.00. En ese tiempo está incluido el recreo.
Es decir, un alumno, con su jornada escolar puede estar en su casa a las 14h, y después de comer tener toda la tarde para hacer cosas, entre esas cosas puede haber un tiempo moderado para tareas (no digo que tenga que haberlo) y para muchas cosas más. Si contamos 10h de sueño para un alumno de primaria, 9 horas para uno de secundaria, dos horas para comer y cenar y que se levante a las 8 (a las 7 en secundaria) quedan 8h libres. Si dedicara 2h a estudiar y hacer tareas (y repito que no digo que deba ser así), quedarían aún 6h para jugar, hacer deporte, etc.

¿Que pasa? pues que ocurren muchas cosas que hacen que esto no sea así, y creo que hablamos de primaria, porque en secundaria los alumnos se van a su casa siempre (claro, hablamos de centros públicos, el que lleva a su hijo a un centro concertado es que está escogiendo otro modelo..........)
Por ejemplo en muchos casos, los niños se tienen que quedar a comer en el cole y salen a las 16h. Hasta aquí no cambia mucho la cosa, porque ese tiempo ya lo he contado antes: 1h para comer (o menos) y luego 1h de juego en el patio (están en el colegio pero están jugando, ¿no?).
Además, en muchos casos, se quedan después a actividades extraescolares, por dos motivos:
1) Las actividades nos gustan (a nosotros o a ellos)
2) Los padres tenemos que trabajar hasta tarde y no podemos recogerles antes y tenemos que apuntarles a lo que sea
En estos caso puede que el niño esté en el cole hasta 10h/semana más, en principio haciendo actividades lúdicas... pero no siempre tanto, y a veces llegan a casa agotados.
A esto le podemos sumar que luego, cuando salen del cole lo mismo están apuntados a inglés, fútbol, música, informática, etc. En otro sitio.
si después de eso tienen que llegar a casa y todavía hacer tareas, pues claro que es un barbaridad.
Lo que habrá que plantearse no es sólo el tema de las tareas, que creo que si que hay que plantearlo, sino todo lo demás.
Si los niños tiene que estar en el colegio desde las 9 de la mañana (o desde antes), hasta las 6 de la tarde, porque los padres trabajamos y tenemos un horario tremendo, quizá lo que haya que plantear no es el problema de las tareas sino el modelo social que tenemos en este país, y exigir una racionalización de horarios laborales.
Si los niños están sobre cargados de actividades extraescolares quizá nos tenemos que pensar si queremos que nuestro hijo sea una máquina o un niño, y elegir con moderación actividades para que le quede tiempo para jugar.

Fernando dijo...


Volviendo a analizar el artículo, es evidente que el autor está escribiendo "de otro planeta". En el parque de Berlín quizá no haya niños por las tardes. En los parques de Segovia si que los hay... por lo menos mientras hace buen tiempo. Lo que pasa es que hay una extraña costumbre de pensar que lo que pasa en Madrid es "Lo que pasa en España". en Madrid los colegios públicos tienen casi todos jornada partida, lo cual hace que los niños tengan que estar más horas en el colegio (¿quien puede ir a recoger al niño al cole a las 12.30 para llevarle a comer a casa y volver a las 14.30h a llevarle para ir a recogerle luego a las 16h?), en Madrid mucha gente lleva a sus hijos a un cole que está a 1h de su casa, y luego a actividades extraescolares a sitios que pueden estar lejos también.

Sobre el tema de las "técnicas de estudio". Las técnicas de estudio no consisten en estar dos horas más al día haciendo deberes, sino que consisten en que el tiempo que se dedica a estudiar se aproveche mejor, es decir que si el alumno está una hora estudiando, sea una hora de estudio y no una hora de perder el tiempo sentado delante de un libro, es decir, las técnicas de estudio lo que consiguen es reducir el tiempo que se necesita dedicar al estudio (para un mismo resultado). El autor está contando 2h de tareas, 2h de "técnicas de estudio" sumadas a 7h de clase para un total de 11h. si tenemos en cuenta que las técnicas de estudio no son horas aparte, sino que son técnicas que se utilizan para estudiar, por lo tanto entrarían en esas 2h de trabajo en casa (es a lo que nos referimos cuando hablamos de deberes ¿no?). si hacemos el cálculo así y quitamos esas 2h de más que el autor ha puesto (no son 7h/dia en primaria sino 5h/dia) ya no nos salen 11h/dia sino 7h/dia..... y estoy contando 2h de deberes, que vuelvo a repetir, no digo en ningún momento que sean necesarios.