viernes, 25 de septiembre de 2015

La Ceapa apuesta por suprimir los libros de texto y los deberes


La organización ha hecho un llamamiento para que los padres reclamen a la administración educativa el reembolso del precio en la compra de los libros

Colpisa Madrid, 24 de septiembre de 2015. Actualizado a las 17:19 h


La Confederación de Asociaciones de Padres de Alumnos (Ceapa) cree que el libro de texto se ha convertido en una herramienta «obsoleta» y prescindible. La organización está harta de que algunas administraciones públicas dediquen amplios recursos a financiar la gratuidad de libros de texto, un dinero que estaría mejor empleado si se invirtiera en el sistema educativo. En el peor de los casos, son las propias familias las que abonan de su bolsillo este tipo de material escolar, que en muchos casos no cumple el requisito de que al menos pueda ser utilizado como mínimo durante cuatro años.
El libro de texto ha sido superado por las nuevas tecnologías, pero las editoriales del sector se resisten a abandonar un negocio que reporta jugosos beneficios. Por eso se sirven de argucias para evitar que los libros sean reutilizables: cambian la paginación y el ISBN de un año a otro e incluyen en el propio manual ejercicios para hacerlos inservibles para otro curso, según denuncia la confederación.
El presidente de Ceapa, Jesús Salido, considera que son las administraciones públicas las que en todo caso tienen que procurar libros de texto al alumno, no los padres. Sin embargo, en algunas comunidades donde impera la gratuidad, el Estado asume el coste de los manuales y las familias se encargan de pagar los cuadernos de ejercicios. Por todas estas razones, la Ceapa ha hecho un llamamiento a los padres para que si tienen que asumir la compra de libros de texto, pidan un tique y reclamen a la administración educativa su reembolso.
La federación también está en contra de la externalización del servicio de comedor y apuesta por que se vuelvan a implantar las cocinas en los colegios. La Ceapa denuncia que las empresas que gestionan los comedores hacen comidas que adolecen de falta de calidad, a veces las raciones pecan de insuficientes y las condiciones laborales de los trabajadores son deplorables. Salido apuesta asimismo por suprimir los deberes, dado que supone «trasladar la jornada escolar a los domicilios». Además, penalizan al estudiante con una «presión institucional».

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