viernes, 14 de noviembre de 2014

Los padres trasladan al Procurador del Común su queja por los menús escolares


  • Exigen participar en la elaboración del plan de mejora iniciado por la Consejería de Educación



   La directiva de la Federación de Asociaciones de Madres y Padres de Alumnos (Fedampa) Antonio Machado ha decidido trasladar al Procurador del Común sus quejas y las denuncias presentadas a raíz de la aparición de larvas de insectos en la comida del comedor del colegio de Trescasas, el episodio que ha motivado la apertura de sendos expedientes sancionadores por la Consejería de Educación a Serunión, empresa adjudicataria del servicio de comedores escolares en la provincia de Segovia. La presidenta y la secretaria de la Fedampa, Isabel Gordo y Paula García, acudieron ayer a la concentración convocada ante la Dirección Provincial de Educación para protestar por la falta de información sobre el plan de mejora de los comedores escolares, al que aludió el lunes el consejero Juan José Mateos, y para «exigir que cuenten con los padres en la elaboración de ese plan».

Cerca de un centenar de personas, la mayoría representantes de las ampas, participaron en la concentración. Todas las asociaciones «están muy en desacuerdo con la línea fría» de los comedores escolares que gestiona Serunión, y a pesar de las explicaciones ante los medios del consejero y el delegado territorial de la Junta, disgustados «más que por la empresa por los responsables de Educación, que no han tenido un solo contacto con nosotros para explicarnos la situación, ni con la Fedampa ni con ninguna de las ampas». Han sido solo los responsables de la empresa los que han mantenido una reunión con las asociaciones, precisaron.
La reivindicación principal de los padres es que sea revisado el contrato con Serunión, aparte de que las posibles sanciones a la empresa sean contundentes porque «no ha habido una alerta sanitaria, pero sí una infracción higiénico sanitaria. No creo que puedan decir que hay calidad en los menús cuando, en pleno siglo XXI, aparecen gusanos en la comida», matizan desde la Fedampa.
Alegan que desde el mes de junio, cuando Educación les informó de que algunos colegios que tenían servicio de cocina podrían mantenerlas, antes de que se firmara el contrato con Seurnión, «han hecho oídos sordos a todas nuestras peticiones», comentó Paula García. Tampoco, añadió, se ha hecho realidad la propuesta de que los padres pudieran probar la comida de los comedores con línea fría.
Seguridad
El comunicado leído ayer por la Fedampa en la plaza de José Zorrilla, ante la sede de Educación, recoge las principales demandas de los padres, que piden que les aseguren «por escrito» que los colegios que cuentan ahora con cocinas ‘in situ’ las van a mantener y no tendrán la línea fría, es decir, alimentos cocinados en otros lugares, congelados y almacenados hasta que son calentados en hornos especiales para su consumo en los comedores de los centros. De ahí que otra de sus exigencias sea que «la comida se haga a diario y no que les llegue a los niños a la mesa a los quince días de que haya sido cocinada».
También reclaman «un mayor control» de las condiciones higiénicas de la línea fría, mediante la realización de «controles periódicos externos, por organismos acreditados por Sanidad o por Educación, y no por la propia empresa», así como que les trasladen la información de «los resultados de todos los análisis e inspecciones».
La ausencia hasta ahora de toda esta información y la falta de participación de los representantes de los padres de alumnos en la redacción del plan de mejora de los comedores «nos hace sentirnos en una situación de orfandad», comentaron los representantes de la Fedampa.
Escritos y ejemplos
Todas estas reclamaciones las han presentado por escrito ante la Consejería y la Dirección Provincial de Educación, aunque la Fedampa ha decidido también trasladarla al Procurador del Común al considerar que la falta de respuesta de la Administración regional les deja «indefensos». Mientras llegan las respuestas, la federación ha decidido mantener las movilizaciones y la recogida de firmas para hacer fuerza ante su solicitud de que sea revisado y modificado el contrato de Serunión.
Lola, una de las madres presentes ayer en la concentración expresó su convencimiento de la necesidad de estas medidas a partir de su propia experiencia y la de su hijo, de nueve años: «Lleva cuatro años yendo a comedores escolares, los dos primeros en un colegio donde había cocineras haciendo la comida, y los dos últimos con la línea fría; este año ha dicho que no quiere ir al comedor». ¿De qué se queja su hijo? «De que la comida era bastante mala y no podía comer unos cuadraditos de pescado, los dejaba siempre porque no podía con ellos; mi hijo come de todo y muy bien, pero se quejaba mucho de la calidad y de la cantidad de la comida, no le gustaba, venía todos los días quejándose y con hambre». Este alumno acudía al comedor del colegio Domingo de Soto. Ya no va. Su madre dice que le entiende desde que vio cómo llegaban los alimentos: «Los camiones vienen una vez a la semana, dejan la comida en el congelador varios días, y en el colegio lo único que hacen es calentarla, no puede tener calidad».

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